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COLUMNAS
Libertad de
Cultos: el concepto evangélico
Arnoldo Canclini Buenos Aires, miércoles, 7 de mayo de 2008
Exposición del Dr. Arnoldo Canclini en ocasión del
Congreso Internacional organizado por el CALIR- Consejo Argentino para la
Libertad Religiosa, Buenos Aires, abril de 2008.
El concepto de libertad es congénito y consustancial con
el protestantismo histórico. Baste recordar que el primer escrito extenso
de Martín Lutero se titulaba “La libertad cristiana”, si bien el tema era
más bien la libertad para llegar a Dios y no la libertad de cultos. Se
publicó en 1520, antes de su condena por la Dieta de Worms y luego de
exponer con la vehemencia de entonces cómo entendía la libertad quemando
la bula del papa León X. Sus primeras y clásicas palabras fueron: “El
cristiano es libre de todas las cosas y no está sujeto a nadie. El
cristiano es servidor de todas las cosas y está supeditado a
todas.”
Los grandes reformadores no llegaron a formularse en
plenitud el concepto de libertad de cultos, pero paralelamente a su acción
se desarrolló la de la llamada Reforma Radical, tan revalorada en la
actualidad. Sus pensadores pregonaban principios que fueron recogidos y
desarrollados por los movimientos del siglo XVIII, para los que surgió el
término “evangélico”, como diciendo que “evangelio” y “libertad” son caras
de las misma moneda, tal como San Pablo escribiera a los Galanas: “A
libertad habéis sido llamados”.
http://www.alcnoticias.org/interior.php?codigo=11417&format=columna
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Pentecostés: Mensaje del CMI
ALC/CMI Ginebra,
miércoles, 7 de mayo de 2008
Queridas hermanas y hermanos en
Cristo:
En el primer Pentecostés, los
discípulos de Jesús estaban reunidos en un lugar, a la espera, con
esperanza, abiertos a algo nuevo que Dios iba a hacer en ellos y entre
ellos. Y como eran fieles en su esperanza y estaban abiertos a la promesa
de Dios pudieron recibir en ellos mismos aquél fuerte viento poderoso del
Espíritu que les fortaleció en su nueva vida de comunidad en oración, en
la fracción del pan y en el compartir sus bienes con alegría y corazón
sincero, y les dio capacidad para ir y anunciar la buena nueva a todo el
mundo. Jesús envió el Espíritu a sus amigos, como lo había prometido, para
demostrarles su amor y asegurarles que nunca estarían solos.
Los discípulos de Jesús recibieron el
don del Espíritu Santo en el primer Pentecostés porque estaban esperando,
llenos de confianza y abiertos ya a Dios, y a la actividad de Dios en
ellos y entre ellos.
http://www.alcnoticias.org/interior.php?codigo=11418&format=columna
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